Algo se aferra al pasado
mayo 29, 2010
Han pasado 25 años- le dijo el Sr. Morales. 25 años y ud. sigue dándole vueltas al asunto…
Esta es una línea de una extraordinaria película que vi el fin de semana. Me impresionó cómo los personajes se quedan atrapados en un suceso durante 25 años. Cómo la vida de cada uno de ellos se ve transformada y se queda colgada del acontecimiento sólo por no haber tomado la decisión de seguir adelante.
Es impresionante cómo podemos quedarnos atrapados en el pasado. Algunas veces recordando o tratando de revivir una experiencia linda y agradable; otras, sumidos en el triste recuerdo de algo doloroso y triste.
Ambos escenarios son poco alentadores. Recordamos algo doloroso y nos quedamos estancados ahí, sin darnos oportunidad de superarlo, de trascenderlo y de sanarlo. Nos lamentamos eternamente “por aquello” que sucedió y no logramos seguir adelante 100% con nuestras vidas. ¡No! tenemos que buscarle una explicación satisfactoria, una razón de ser, algo que nos conforte en algún nivel y seguimos dándole vueltas y vueltas al asunto.
Igual de peligroso es estancarnos en algo hermoso, sigue siendo pasado, sigue siendo una ilusión, sigue siendo irreal. Podemos estar atorados tratando de regresar a esa experiencia hermosa y dejando de vivir lo que el presente tiene para ofrecernos. Perdemos enormes cantidades de energía en la añoranza de lo que fue en lugar de inyectar esa energía en lo que es y en lo que puede ser. Yo siempre he dicho que Dios nos puso los ojos enfrente para que viéramos hacia adelante. No nos puso un espejo retrovisor para ver hacia atrás.
Yo misma acabo de experimentar algo muy relacionado con esto: en un ejercicio profundo que hice también esta semana, me vi en un túnel – no obscuro, iluminado – mi cuerpo hacia adelante y mi brazo izquierdo estirado, de igual forma hacia adelante pero estoy volteando hacia atrás. ¿La interpretación? Hay algo en mí que se aferra al pasado, algo en mí quiere quedarse en ese pasado. ¡Pero yo ya no quiero!
Hoy, conscientemente escojo soltar ese pasado e ir hacia el futuro. Es toda una batalla en mi interior, pero vale la pena librarla. Quiero un presente y un futuro libres de pasado. Finalmente, el pasado ya pasó y las historias nunca se repiten, esa es la riqueza de la vida. ¿Por qué entonces queremos que se repitan en lugar de gozar de las nuevas experiencias?
Renovación, no reforma
mayo 28, 2010
Recientemente escuché en una clase que era mejor renovar que reformar. Me quedé con la inquietud y quise ver la diferencia de fondo. Dice el diccionario de la Real Academia Española que reformar es modificar algo y que renovar es dar nueva energía a algo, transformarlo.
Creo que me quedo con la renovación, me da más idea de aire fresco. La renovación nos permite ser personas nuevas cada día sin importar si nos equivocamos o no en el pasado; la reforma nos obliga a vivir cargando ese pasado, modificando el presente y el futuro, pero sin la liberación que ofrece la renovación. Dar nueva energía a algo y transformarlo nos da la oportunidad de inyectarle esa nueva energía a nuestro trabajo, a nuestras relaciones y a toda nuestra vida todos los días.
“Renovarse o morir” reza el dicho. Es más real si pensamos en la vida que nos quitan las cargas del pasado. La renovación huele a perdón, a aceptación, a esperanza y a futuro. ¡Renuévate cada día e inyecta aire fresco a tu vida!
POLOS OPUESTOS, ¿DEBEN ATRAERSE?
mayo 6, 2010
Hace unos días fui a comer con un grupo de personas muy cercanas y que además quiero mucho. Estuvimos platicando toda la tarde sin mayores aspavientos. Me dormí temprano. Al día siguiente ¡oh sorpresa! no me podía levantar; era tal el cansancio que no me podía levantar de mi cama. Entonces me di cuenta: estas personitas me habían absorbido toda mi energía. Había terminado la tarde tensa y desgastada y no había podido recuperarme en toda la noche. Así que me pregunté: ¿por qué si mi energía es positiva, no me alcanza, ya no para contrarrestar la negativa, sino solo defenderme de ella? Ha de ser porque mi positivismo no es tan fuerte o tan firme como para no dejarse tambalear por la negatividad que me rodea. No es fácil, en el mundo en el que estamos viviendo, no dejarse arrastrar por ese tsunami de negatividad que amenaza con arrasarnos a todos.
Tenemos que luchar por, no solo no dejarnos avasallar, sino por contrarrestar y aun ir más allá y vencer la negatividad de otros y del ambiente que nos rodea. Lo ideal sería no convivir con personas negativas, pero dada la cantidad de negatividad últimamente, eso es complicado. Lo segundo ideal es hacer nuestro trabajo interno y fortalecer de tal forma nuestro espíritu que nada ni nadie lo contagie de otra cosa que no sea optimismo y alegría.
Polos opuestos se atraen pero, ¿deben atraerse?