Cuando Dios te quita algo…
febrero 24, 2011
Dicen que cuando Dios te quita algo es porque te va a dar algo mejor. Cuántas veces, al sufrir una pérdida, tuve que echar mano de esta idea sólo para sobrevivir. Después, mientras mi fe crecía, aun sin ver muy claro, pude notar que había pequeñas cosas que, efectivamente, iban siendo mejor que las anteriores.
Hoy lo constato en todo su esplendor. Muchos de ustedes me han acompañado en estos años leyendo mis ideas y experiencias y ahora les comparto, con el corazón rebosante de alegría y gratitud, que después de pérdida tras pérdida, unas irreparables y otras no, estoy constatando que todo lo que Dios me ha ido quitando y que yo llamo pérdida, ha sido para quitar de mi camino todos y cada uno de los obstáculos que me estorbaban para llegar hasta donde he llegado. No sé si lejos o cerca, si mucho o poco, pero para mí, ha sido mucho y muy lejos.
Alguna vez escuché a alguien decir que Dios le había quitado todo y que después se lo había devuelto. Me quedé muy impresionada con la idea, como si mi alma supiera que yo también pasaría por ahí…y pasé. Pasé para “perder” todo lo que estorbaba y ganar todo lo que me ha hecho crecer. Dios me ha ido devolviendo, poco a poco, no lo que perdí, eso no quiero que me lo devuelva nunca – a excepción de mi mamá- , pero me ha ido dando todo lo que mi corazón deseaba y que mi mente no me dejaba recibir. “Perdí” mi mente y gané un corazón deseoso capaz de cumplir con su más íntimo deseo. ESE es el secreto: desear con el corazón abierto.
Dios me quitó mucho, muchísimo y claro que me dolió, pero como siempre, sabía exactamente lo que hacía. A cambio, me dió un corazón nuevo, generoso, amoroso que ha atraído un trabajo también nuevo y sí, amoroso con el que soñé durante dos años. Ha atraído también a un hombre profundamente cariñoso, considerado y gentil con quien he compartido los mejores momentos que haya vivido en pareja.
Estos son los resultados que yo he obtenido cuando Dios me ha quitado algo…
IM – PRE – SIO – NAN – TE
febrero 1, 2011
¡Impresionante! Todavía no dejo de sorprenderme por las cosas que hace Dios. Y luego, cuando se lo digo, su respuesta es: pues si soy Dios! Claro…eres Dios.
Dicen que si Lo buscas con un corazón sincero todo se te dará por añadidura. Hoy, soy un feliz testigo de esto. Amo ser un testimonio de lo que Dios hace por nosotros…si nos dejamos.
Uno de los grandes aprendizajes del año pasado fue el dejar de hacer “mi santa voluntad” y buscar, en serio, hacer solo Su voluntad. No fue nada fácil, hubo resistencia, miedo, incertidumbre, rebeldía y falta de confianza, pero al final, en el fondo de mi corazón yo sabía que eso era lo que tenía que hacer y lo hice. Empecé por pedirle la disposición para hacerlo y después por preguntarle cada mañana cuál era la agenda del día. Dejé de cuestionar por qué esto o aquello. Acepté, confié y obedecí. Hablé con El cientos de veces diciéndole, reiterándole que confiaba en El, que El seguramente sabía lo que estaba haciendo y que confiaba, sobre todo, en su guía y en su Amor por mi.
FUNCIONO. Funcionó de tal forma que hoy mi vida ha dado un giro de 180°. Me fué llevando, poco a poco, a lugares que yo no conocía, con personas que han sido claves en mi camino hacia una vida mucho mejor, que me han ayudado a liberarme de algunas cadenas que jamás hubiera visto de no ser por su ayuda. Me guió -y me dejé guiar- día con día hasta hacerme entender que no necesito hacer nada más que buscarlo a El y lo demás se me ha dado por añadidura. Lo busco, Lo consulto, Le pregunto, Le cuento, Le agradezco, Lo escucho, Lo amo.
Fácil de decir, difícil de hacer; largo camino para llegar aquí.
Espero no volver a ser tan necia de querer hacer lo que yo quiero. No. Quiero hacer lo que El quiera y lo demás se me seguirá dando por añadidura…